¿Qué significa la etiqueta de eficiencia energética?

Tienes que comprarte un electrodoméstico y normalmente pensarás en los tres aspectos claves que van a definir tu elección: la calidad, la funcionalidad y, claro está, el precio. Pero cuidado con respecto a este último, no te dejes engañar por una oferta de esas que parecen irrechazables. Puedes estar adquiriendo un aparato que gastará tal cantidad de energía que, a medio y largo plazo, te va a salir mucho más caro. Por ello, hay que fijarse en sus datos de consumo. ¿Y cómo puedes averiguarlos? Pues gracias al Reglamento de Etiquetado Energético de la Unión Europea, que obliga a establecer la eficiencia energética de cada electrodoméstico.

Esto significa que, debido a este reglamento que nació en 1992 propiciado por una Directiva Europea (Dva 92/75/CEE), sabrás si un frigorífico o una lavadora gasta más o menos energía cuando lleva a cabo su labor, lo que te facilitará tu decisión a la hora de comprarlo.

Eficiencia energética a la vista

Conocer el nivel de consumo de un electrodoméstico es sumamente sencillo. De un vistazo lo averiguaremos en el momento de la compra gracias a la etiqueta de eficiencia energética, que facilita los datos pertinentes que aportan los propios fabricantes.

Para ello, solo habrá que fijarse en colores y letras, tan sencillo como eso. La calificación energética se distingue del siguiente modo: el color verde más oscuro y la letra A engloban a los electrodomésticos más eficientes, mientras que el color rojo y la letra G señalan a los de menor eficiencia. Entre medias hay otros cinco niveles.

Puede ser que, si compraste algún electrodoméstico antes de agosto de 2017, recuerdes denominaciones como A+, A++ o incluso A+++. Esto era debido a que cada vez se fabricaban aparatos más eficientes y había que diferenciarlos de algún modo. Sin embargo, en la Unión Europea decidieron que provocaba equívocos y se estableció la calificación energética que os hemos comentado. Eso sí, como se trata de algo novedoso, es muy probable que sigamos encontrando electrodomésticos que mantienen la anterior distinción. A fin de cuentas, hasta el 2 de agosto de 2030 tendrán tiempo para cambiarla.

Por otro lado, debes saber que esta forma de etiquetado de electrodomésticos, al estar reglamentada por la propia UE, es obligatoria. Los fabricantes y vendedores deben atenerse al reglamento de etiquetado energético. Por esta razón, si en una tienda encuentras que alguno de los electrodomésticos no lleva la etiqueta, es posible que no se encuentre incluido en la lista del reglamento.

Eficiencia energética

Ahorro de energía

Lo que está claro es que, dependiendo de la calificación energética, los ahorros pueden llegar a ser de hasta 800 euros entre un electrodoméstico de clase A y uno de clase G. En este sentido, ten en cuenta que la vida útil de un electrodoméstico suele ser de más de 10 años.

No obstante, para que te quede más claro, volvamos al etiquetado de electrodomésticos. En el momento de la compra, lo más recomendable es que prestes especial atención a los de clase A, B y C, con tonos verdes, ya que son los que poseen un consumo más bajo, lo que no solo redunda en un beneficio para ti, sino también para el medioambiente. Es más, los equipos que sean de clases inferiores y muy poco eficientes tenderán a desaparecer del mercado.

  • Clase A: consumo energético inferior al 55%. Son los más eficientes.
  • Clase B: con un consumo entre el 55% y el 75%.
  • Clase C: gastan entre el 75% y el 90%.

Asimismo, el reglamento de etiquetado energético será específico para cada tipo de electrodoméstico y debe contemplarse en los siguientes:

  • Frigoríficos.
  • Congeladores.
  • Frigo-congeladores.
  • Frigoríficos-bodega.
  • Lavadoras.
  • Lava-secadoras.
  • Lavavajillas.
  • Secadoras domésticas.
  • Hornos domésticos (eléctricos y a gas).
  • Campanas extractoras.
  • Lámparas de iluminación domésticas y pantallas de estas lámparas (luminarias), incluso balastos electrónicos.
  • Aparatos de aire acondicionado doméstico (< 12 kW) y sus combinados, bombas de calor, …
  • Televisores.
  • Aparatos de calefacción.
  • Aspiradoras.
  • Calentadores de agua (ACS).
  • Armarios refrigeradores profesionales (excluidos los de supermercados, venta al público, …).
  • Etiquetado en Internet.
  • Estufas y aparatos de calefacción local.
  • Calderas de Biomasa y otros combinados.
  • Neumáticos.
  • Unidades domésticas de Ventilación.

En definitiva, aunque el precio de un electrodoméstico más eficiente es mayor en el momento de la compra, es muy probable que, si sumas el ahorro energético y económico a largo plazo, sea rentable su adquisición. 

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