Cómo puedes mejorar la eficiencia energética de tu casa

¿Cambiar ventanas, aislar techos, aprovechar los rayos del sol en nuestro beneficio? Para saber lo que realmente necesita tu casa, tienes que imaginarla como un ser vivo: se enfría y se calienta, respira y se moja, se mueve y se deteriora y, en definitiva, y si no se mantiene de forma correcta y constante, envejece y muere.

Nuestra casa necesita controles periódicos, de manera que se pueda diagnosticar su estado de salud, si necesita algún tipo de mantenimiento, o alguna acción preventiva.

El primer paso para reducir el consumo de energía de una casa es mejorar su eficiencia. La mejor manera de saber cuál es la eficiencia energética de tu casa es solicitar un certificado energético, en el que podrás conocer el nivel de eficiencia real y las principales mejoras que puedes acometer.

Hoy intentaremos desarrollar algunos conceptos interesantes con relación a la eficiencia energética en tu hogar.

1.  Cambiar las ventanas no es suficiente.

Generalmente, las ventanas son uno de los principales puntos donde se generan pérdidas de calor, especialmente si las ventanas son de madera o antiguas. El doble acristalamiento ayuda a reducir el uso de sistemas de climatización, tanto para calentar como para enfriar la casa, reduciendo el consumo de energía.

Algunas veces nos encontramos que, a pesar de cambiar los marcos externos de las ventanas por otros de modelos más eficientes, aparecen condensaciones inesperadas o moho en paredes o techos. ¿Por qué nos pasa esto? Nuestras casas necesitan respirar, continuos cambios de aire, para mantener su buena salud y la nuestra.

Antiguamente, las casas "respiraban" con facilidad. Una casa con ventanas antiguas, cerradas, promediaba un cambio de aire completo entre 1 y 5 horas. Actualmente, con ventanas bien aisladas, ese tiempo aumenta de 15 a 36 horas. Una barbaridad. De este modo, al contrario de lo que podríamos pensar, después de invertir una buena cantidad de dinero para "insonorizar" con ventanas de alta calidad nuestra casa, tenemos que derrochar energía usando la ventilación interior forzada.

 

Eficiencia energética de casa

2.  Evita puentes térmicos.

Los puentes térmicos son aquellas partes estructurales de la casa que, debido a diferencias de tamaño, material o forma, son más frías que sus partes principales.

Cuando se produce saturación de vapor en una habitación, se crea una zona de condensación en las partes más frías. Para eliminar, o por lo menos reducir este fenómeno, tendremos que aislar las partes más sensibles, siempre que sea posible desde el exterior, para evitar estas condensaciones y los problemas que a la larga nos pueden generar.

3.  Aislar los techos siempre es buena idea.

El calor siempre tiende a subir, por lo que tenemos que evitar que salga demasiado rápido en invierno. Mientras que en verano, se puede "refrescar" fácilmente con las chimeneas de ventilación, obteniendo un buen confort térmico.

El techo debe ser aislado de forma efectiva, de forma que evitemos las pérdidas de calor en invierno, pero permitiendo que el techo respire.

4.  Elige el sistema de calefacción más adecuado.

En el mercado hay multitud de sistemas de calefacción, por lo que estudiar bien cual se adapta mejor a nuestras necesidades es de vital importancia.

Siempre dependemos de las características propias de la construcción, cuanto mejor sea su aislamiento, menos climatización en general necesitaremos.

Así que tienes que entender que no por elegir el mejor o más eficiente sistema de calefacción del mercado, tendrás un rendimiento mejor si no actúas en otras deficiencias de construcción.

Los sistemas de calefacción tradicionales, con calderas o radiadores individuales, son los más comunes. Muchos de ellos seguirán siendo una buena opción siempre y cuando mejoremos otros puntos débiles de nuestra casa. Siempre que puedas o vayas a invertir una gran cantidad de dinero en calefacción, consulta a un profesional como los de ilisto. Te informarán sin compromiso.

5.  Aísla paredes exteriores.

Aquí tenemos muchas posibilidades, diferentes métodos que cada cual cree más eficiente, más ecológico o más duradero. Todos tienen sus ventajas y sus inconvenientes.

Lo básico, elijas lo que elijas para el aislamiento, es que la capa debe aplicarse siempre al exterior de lo que quieras aislar. De lo contrario, pueden producirse condensaciones atrapadas entre dos superficies (la antigua y la nueva). Siempre debemos permitir un sistema de aireación.

6.  Persianas y toldos.

Puede parecer que su importancia es menor, pero no debes pasar por alto los sistemas de protección solar en tu casa.

Sobre todo en verano, puedes sufrir las altas temperaturas debido al efecto del sol. Por muy buenas que sean tus ventanas, una parte del calor siempre pasa sin posibilidad de retorno (porque se refleja) y las cortinas retienen esta porción de calor. Para paliar este problema, una solución aconsejable es actuar desde el exterior, usando toldos o elementos arquitectónicos para bloquear el sol.

Cada casa es diferente y por lo tanto, una u otras medidas serán mas o menos necesarias para mejorar su eficiencia energética.

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