Internet de las cosas: así serán las casas del futuro

 

Internet de las cosas –o Internet of things en inglés– es un término algo cacofónico que lleva tiempo utilizándose para hablar de aquellos aparatos electrónicos que son capaces de conectarse a la Red de redes. 

Tal definición llegaba en un momento en el que solo los ordenadores (y algunos teléfonos móviles) podían navegar por el ciberespacio e interconectarse entre sí. Con el tiempo, Internet de las cosas ha llegado a múltiples entornos: desde coches conectados, hasta su uso en el sector industrial, pasando por el hogar. Y es en este último ámbito donde nos vamos a detener porque el IoT (siglas de Internet of things) se ha convertido en un elemento clave para mejorar el día a día y hacer nuestra vida más confortable.

Como bien sabrás si te has visto en la tesitura de tener que ir de compras recientemente, ya son muchos los electrodomésticos que pueden conectarse a otros dispositivos, encenderse y apagarse en remoto, actualizarse a través de aplicaciones... Es decir, el IoT los ha vuelto más inteligentes, como en general, a nuestros hogares. Pero esto solo es el primer paso de una evolución constante.

De hecho, vamos a echar un vistazo a cómo serán las casas de un futuro no muy lejano, en el que, quizás el término Internet de las cosas deje de utilizarse porque todo estará conectado por defecto.

 

Internet de las cosas

La tendencia al uso de la domótica en el hogar es algo cada vez más habitual. A través de ella, el IoT se manifiesta mediante diversas utilidades como la climatización de las habitaciones, el control de la alarma y de los dispositivos de seguridad, el encendido y apagado de determinados aparatos… y una serie de acciones que hacen de las “casas del futuro” algo cada vez más presente y accesible para todos. Tanto es así que se habla de habrá 50.000 millones de dispositivos conectados en 2020 y que una de cada dos personas estará conectada con seis aparatos a la vez.

Estas espectaculares cifras serán posibles, eso sí, si continúan los avances en tres aspectos claves:

  • Una experiencia de usuario cada vez mejor con plataformas más usables y herramientas de análisis para transmitir un gran volumen de datos.
  • Conectividad más rápida y que garantice la conexión entre varios aparatos y dispositivos.
  • Desarrollo de aplicaciones con las que mejorar el control, la recogida y el análisis de datos.

Hogar conectado

           

Hogar conectado, casas del futuro

Aunque hablamos de casas del futuro, ya en 1990 comenzó a aparecer la idea de hogar conectado, cuando John Romney y Simon Hacket crearon la primera tostadora conectada a internet. El IoT acababa de nacer y no iba a parar de crecer.

Nuestro smartphone, el equipo de música o la televisión –en la que el usuario elige qué ver y cuándo hacerlo– utilizan este tipo de tecnologías. De hecho, el hogar conectado a través de sistemas de domótica es ya bastante habitual y se aplica a lo que serán nuestras casas de un futuro... no muy lejano.

En nuestro día a día la tendencia va dirigida a ejemplos como los siguientes: un frigorífico que nos indica cuándo caducarán los productos, sugerencias para ver en televisión según nuestros gustos, tiempo de cocción de los alimentos, control de luces, temperatura y dispositivos de seguridad en remoto… y un último avance, el control de todos los dispositivos a través de la voz mediante altavoces inteligentes. De hecho, así ha nacido Google Home.

Aplicaciones del Internet de las cosas

Visto lo visto, parece claro que el Internet de cosas nos ofrece una vida más cómoda pero también tiene otras utilidades. Y si no, echad un vistazo a las siguientes:

  •  Mejora de la seguridad: alarmas que pueden controlarse desde el móvil, cámaras que te permiten ver qué es lo que está ocurriendo en tu hogar sin que estés, y la última tendencia, hogares interconectados para que tu casa nunca esté “vacía”.
  • Hogar conectado, hogar sostenible: la domótica para usos como el control de subida y bajada de persianas o encendido y apagado del aire acondicionado a través de termostatos es muy habitual en nuestras casas. Sin embargo, va evolucionando hacia un sistema más inteligente y sostenible en el que el IoT aprende de nosotros y ofrece opciones de climatización del hogar, iluminación o seguridad más eficientes y cuidadosas con el medioambiente.

En definitiva, Internet of things ha pasado ya de ser una tendencia futurista a ser una realidad en nuestras vidas y hogares.

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